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lunes, agosto 8, 2022
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Rojo

Creo, sinceramente, que vivimos un momento clave como sociedad. Estamos sometidas a un sistema, el capitalista, que está dando sus últimos coletazos de destrucción social y de recursos, pero que se resiste a desaparecer y amenaza con liderar la transición hacia el cambio de paradigma necesario para nuestra supervivencia como especie.

Entre sus muchas armas de destrucción masiva la que está siendo más ampliamente utilizada es la de la desinformación y el descrédito de las que pensamos que otro sistema no sólo es posible sino hasta de obligado cumplimiento.

Me refiero a la de etiquetar a toda la disidencia al capitalismo como roja o comunista.

Y yo, que he recibido una educación estrictamente católico-capitalista, siempre me he preguntado por qué he salido así de <<rojo>>.

No es algo que sea nuevo, viene de atrás. La propaganda en todos los frentes comunicativos posibles ante la amenaza comunista tras la Segunda Guerra Mundial (a pesar de haber sido aliados contra el nazismo) continúa hasta nuestros días. Observemos quiénes son “los malos” en uno de los últimos fenómenos televisivos del momento: Stranger Things, mientras la amenaza del nazismo resurge en forma de alternativas de ultraderecha en casi todos los países bajo el amparo de los estados. Pues eso. La Unión Soviética desapareció. Rusia, a día de hoy, es un ejemplo claro de liberalismo salvaje y déspota que se dedica a invadir países por razones económicas mientras sigue haciendo negocio con los que le critican. Y la amenaza real al sistema es un comunismo que se demostró fallido y no unos fanáticos de un señor pequeño con bigote que atemorizó a media población terrestre. ¡¡Ja!!

Se supone que estamos de paso por este planeta (de hecho, es puro azar solamente haber nacido, haberlo hecho en el lugar y la familia que lo hicimos, o, incluso, la tonalidad de nuestra piel) y que de lo que se trata es que ese transitar por la vida sea lo menos perjudicial para nuestros congéneres. O así lo entiendo yo. Sin embargo, nuestra Historia nos demuestra lo contrario. Pareciera que el objetivo del ser humano es estar por encima del otro. Separar y distanciarse entre sí por las razones más variopintas: etnia, género, religión, ideología, etc… Hacer todo lo posible por acumular riqueza y poder sin importar las consecuencias.

Por esa razón, cuando una política se dirige hacia conseguir una mayor justicia social y económica, o a intentar una redistribución justa de la riqueza, o una igualdad de oportunidades efectiva y no marcada por el hecho de haber nacido en un lugar o en una familia determinadas, o una defensa de los derechos humanos universal, por poner ejemplos que, a día de hoy, sigo sin entender que no sean axiomas básicos en cualquier estado de derecho que se precie de serlo, sean tachados de medidas comunistas que <<conllevarán la destrucción de todo lo que nos ha costado tanto conseguir>>. ¿Perdone?

Que empresas que suministran servicios básicos como son la luz, el gas y el petróleo batan récords de beneficios en la mayor crisis que estamos sufriendo la clase trabajadora tengan que contribuir en mayor medida a su país, ¿es de locos?

Que entidades financieras que nos exprimen a comisiones y que fueron rescatadas con dinero público que prometieron devolver y no han hecho tengan que pagar más impuestos, ¿es una medida descabellada?

¿Nos hemos vueltos majaras? ¿No será que tenemos metida tanto la cabeza en el culo del capitalismo que nos tragamos toda la sarta de mentiras que nos han contado para que ganen los mismos de siempre?

Por favor, seamos capaces de ver que es de justicia que quién más tenga más pague para hacer un mejor país. Solidaricémonos con las familias que peor lo están pasando por no haber tenido los privilegios que ostentamos las demás por mera cuestión de suerte. No seamos tan borregas de aplaudir los mantras que nos repiten unas pocas élites para su propio beneficio y organicémonos para reclamar lo que es justo y necesario para establecer una verdadera sociedad respetuosa con todas las personas que habitan en ella.

Y si para ello tenemos que ser tildadas de rojas por las que quieren seguir parasitando la convivencia, pues seamos rojas, pero rojas pasión y fuego. Porque ya está bien de reírse de la gente y de permitir que se salgan con la suya.

Juan Pedro Ayuso Cazorla - Presidente de XTalavera
Juan Pedro Ayuso Cazorla – Presidente de XTalavera
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