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sábado, febrero 27, 2021

José María Lumbreras – 50 años trabajando de pescadero

José María Lumbreras Sierra lleva 50 años trabajando como pescadero. Nació en el año 1961 en Talavera de la Reina, ciudad donde ha permanecido y permanece en la actualidad. Le gusta cantar, a pesar de que no pudo triunfar en este sector. Aunque su vida ha sido la pescadería, sus inicios fueron muy distintos, ya que comenzó a trabajar en la pastelería Marfil, situada en la calle Trinidad.  En todos estos años que han transcurrido desde sus inicios, la vida ha ido cambiando y evolucionando, algo que José sabe muy bien tras llevar tantos años de trayectoria profesional.

 En 1972, José empezó a trabajar en la pescadería de su tío Agustín en Avenida de Toledo. Poco a poco abrieron más tiendas por Talavera de la Reina, expandiendo el negocio. Sin embargo, no sería la última empresa en la que trabajase, ya que, en el año 2000, continuó su trayectoria laboral como Jefe de Sección de Pescadería en el supermercado SuperSol, lugar donde todavía continúa trabajando.

Pero, los años pasan, la vida cambia y, con ella, los gustos del público. En 50 años, José ha sido testigo de esta evolución. “Antes trabajábamos con básculas de peso y apuntábamos la cuenta con lápiz en un papel […]. Actualmente son básculas electrónicas”, nos cuenta nuestro protagonista. En todos estos años, no solo han cambiado las herramientas de trabajo, sino que el gusto de los clientes se ha ido modificando. “Antes se consumía mucho pescado blanco, como merluza, lenguado o bacalao y, pescado azul como sardinas, boquerones, chicharrones o preparados de paella”, recuerda José. Aunque “actualmente, los clientes consumen mucho pescado de criadero como salmón, lubina, dorada, rodaballo o trucha”, también siguen consumiendo pescado blanco y azul.

Como cualquier trabajo, la profesión de José también tiene sus cosas buenas y malas y, sobre todo, después de tantos años atendiendo al público. Por eso, José comenta que para él lo mejor de su trabajo es la clientela, especialmente, porque “me tratan como a un hijo, otras como a un hermano, padre, abuelo e incluso algunas me quieren de marido”. Otra de las cosas buenas de cualquier trabajo son las anécdotas que van ocurriendo y José nos cuenta una con mucha emoción (o muy emotiva) que hace referencia a sus clientes más jóvenes y el paso de los años porque “todos aquellos niños y niñas a los que les daba un cangrejo para que jugasen, ahora vienen con sus hijos para les dé un cangrejo para ellos”.

Lo que está claro es que han pasado 50 años, la vida avanza y el tiempo pasa, algo que a José no le ha pasado desapercibido. Sin embargo, a nuestro protagonista todavía le quedan muchos más años para disfrutar de la vida, esperemos que lejos del trabajo, en el que tanto tiempo ha estado.

Por Cristina Cabrera.

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