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viernes, septiembre 17, 2021

Esto es otra historia – LA MAJA QUE ARDIÓ EN EL BRASERO

Su retrato fue un encargo personal de Manuel Godoy a Goya para su gabinete privado; la “Maja desnuda” y la “Maja vestida” son dos lienzos que representan a una misma mujer. Goya no los puso ni fecha ni firma, se guipó que la Inquisición, tarde o temprano, iría tras él por tamaño atrevimiento… ¡el primer vello púbico de la historia del arte occidental! Demasiado cuerpo para el Santo Oficio.

La mujer que aparece retratada en ellos no es Cayetana de Alba. En nada se parece la maja a la alocada y caprichosa duquesa, que por esa edad ya se le había evaporado la flor de la juventud; frisaba los cuarenta tacos y estaba literalmente consumida por las enfermedades que tan joven la llevaron a la tumba: el dengue y la tuberculosis.

La maja pintada es una de las muchas amantes de Godoy, y seguramente la que fue su gran amor: la actriz gaditana Pepita Tudó. Todo Madrid sabía que estaban encamados y Godoy no solo no la ocultaba, sino que acudía con ella a todos los saraos. Hasta su propia mujer, la velaina y prima del rey María Teresa de Borbón y Vallábriga, era sabedora de su cornúpeta condición. Nada más morirse la de Velada el semental extremeño corrió como un poseso a desposarse con la atractiva actriz.

Pero el destino, tan caprichoso el, aguardaba un triste final para aquel bellezón andaluz; Pepita acabó pasto de las llamas .

Por Javier Gallego.

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