
En el nordeste de la provincia de Badajoz, entre dehesas, embalses y sierras, se extiende una comarca tan desconocida como sorprendente: La Siberia Extremeña, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2019. Este rincón de Extremadura, donde confluyen hasta cinco ecosistemas distintos, es un paraíso de biodiversidad, cultura y patrimonio, ideal para quienes buscan una escapada auténtica.
1. Pueblos con identidad

Entrar en La Siberia por Tamurejo es sumergirse en un mundo rural vibrante, donde la dehesa muestra todo su esplendor. En verano, el pueblo celebra La Siberiana, una apuesta cultural que dinamiza la zona. Muy cerca, en Garbayuela, se alza un Monumento a la Mujer Extremeña, y aún pueden verse resineros trabajando en los bosques. Cruzando el río Guadalemar, Siruela destaca con su torre del reloj y sus históricos vínculos con la Mesta.
2. Ovejas merinas negras y razas autóctonas

La familia Cabello Bravo ha apostado por la recuperación de especies tradicionales como la oveja merina negra, criando además gallinas extremeñas, burros andaluces y pavos de la dehesa. A través de la Caravana Negra, promueven rutas ganaderas y actividades de concienciación.
3. Naturaleza entre picos y embalses

El pico La Motilla (940 m) ofrece vistas a los cinco embalses que convierten a esta comarca en la región con más costa interior de España. En Sancti-Spíritus, la iglesia mudéjar y la imponente silueta del Masatrigo, una montaña cónica emergente del embalse de La Serena, invitan a la contemplación.
4. Historia viva en cada rincón de la Siberia Extremeña

El castillo de Puebla de Alcocer corona el territorio del gigante extremeño Agustín Luengo, de 2,35 m, homenajeado con un museo. Cerca, Talarrubias mantiene su esencia ganadera y su paisaje estepario.
5. Puerto Peña: fauna y geología

En Puerto Peña, los buitres leonados surcan el cielo junto a cigüeñas negras y alimoches. Entre riscos y encinas se esconden mamíferos como meloncillos y zorros, y al caer la noche, la naturaleza entona su sinfonía.
6. El perfume de la miel que impregna la Siberia de Extremadura

Fuenlabrada de los Montes es la capital apícola de la región. Su aroma a miel se funde con la arquitectura tradicional y las colmenas, convirtiéndola en una parada obligada para los amantes de los productos naturales.

7. El norte más salvaje de la Siberia Extremeña
El norte de La Siberia se vuelve más agreste y solitario. Villarta de los Montes, Helechosa y Bohonal de los Montes se aferran al pantano del Cíjara, donde el Guadiana forma espectaculares hoces entre farallones. En época de sequía, aflora un puente del siglo XV, recordando el paso de los rebaños trashumantes.

La Siberia Extremeña, con su diversidad, su gente y su paisaje, ofrece una experiencia única en el mapa de las reservas naturales españolas. Una tierra que, lejos de las prisas, invita a ser descubierta a paso lento.